Mónica dirigió una institución educativa, después se ocupó de la administración de RCM y hoy preside la empresa. Le preguntamos cómo se hace ese recorrido.
El miedo a no estar a la altura
Cuando asumió, uno de sus mayores desafíos fue sentir que debía estar a la altura de las circunstancias. Raúl Resconi había dejado la vara alta: una empresa y un apellido “sin manchas”, construidos sobre valores e idoneidad. A esa responsabilidad se sumaba el desafío de hacerse un lugar en un ámbito tradicionalmente masculino. “Mi miedo más grande no era fracasar por mí, sino no estar a la altura del legado”, cuenta Mónica.
Con el tiempo entendió que no tenía que imitarlo. Mantuvo la misma exigencia y le puso su propia sensibilidad. “Convertí el miedo a fracasar en compromiso.”
Ordenar la casa
Como ya conocía el negocio en general, armó la estructura casi al mismo tiempo que asumía. Puso a la contadora interna como jefa administrativa y creó la gerencia de producción, a cargo de un ingeniero agrónomo, que se ocupa de lo técnico y coordina a los encargados.
Hoy Mónica es presidenta y supervisa las distintas áreas. Su hijo Milton es director y responsable de maquinaria y herramientas. Completan el equipo cuatro encargados, tres ingenieros distribuidos por zona, un encargado de la planta de silos, uno de la flota de camiones y uno del taller, además de los operarios y conductores.
Qué necesita saber para decidir
Mónica lo resume como “la foto real” de la empresa:
- Flujo de caja
- Costo de producir
- Deudas y cuentas a cobrar
- Stock
- Quién hace qué, dónde se traba el trabajo y qué necesita cada sector para funcionar
- Información de mercado, siempre actualizada
- Objetivos claros
Cómo se decide una inversión
Antes de comprar una máquina evalúan si reduce tiempos y costos y si permite producir más. “A veces sale más caro no invertir que adquirir nueva tecnología”, dice. Lo que no hacen es comprar por ansiedad: analizan todos los puntos antes de decidir.
Lo que cambió con Albor
Para Mónica, la administración cambió para bien desde que usan Albor. Hoy la información está centralizada, en tiempo real y al alcance de todos. Mejoraron el orden, el control de stock y el seguimiento de los números, y eso se nota a la hora de decidir.
Que la historia siga
Cuando le preguntamos qué significa que la empresa familiar crezca y trascienda, Mónica habla de Raúl: “Es honrar el esfuerzo de quien la empezó, demostrar que lo que se construyó con tanto esfuerzo valió la pena. Y es mi responsabilidad cuidarla, ordenarla e intentar mejorarla cada día. Que siga creciendo significa que la historia sigue.”